Por atún y por rojo (opinión de Alejandro Fuentes Aranda)

Antes de dar rienda suelta a mi primera opinión, me gustaría empezar reconociendo la labor realizada por los diarios que han trabajado y trabajan duro por la libertad de expresión y de información en nuestro municipio de forma incansable, gracias por hacernos sentir más libres.

Aún me siento sorprendido de recibir la noticia, un conocido me ha dado la noticia de que ha nacido un nuevo blog digital con nuevos aires para la información de nuestro municipio. Sorpresa por el valor de la juventud, valor que daba por perdido, que creí inexistente, pensé que la sangre de los jóvenes se estaba tiñendo de los colores impuestos y que eso no les permitía ver más lejos de lo que nos ponen por delante los medios cotidianos, esa basura inválida a la que llaman información. Después de hablar con mi conocido se apodera de mi mente un halo de esperanza y empiezo a escribir libremente como si fuese mi primera vez, sin poder parar, me brotan las opiniones y me salen por los poros las ganas de desenfundar mi pluma y seguir opinando. Afilemos nuestras plumas, salpiquemos con tinta y saquemos punta a lo que creamos conveniente anunciar y denunciar, porque esa es nuestra libertad, la de pensar, la de opinar, la de no cesar, la de no callar, la que nos permite dejar de tragar platos de mal gusto, la que duele en almas negras, la enemiga del verdugo, la que piensan inexperta, esa, esa es nuestra libertad y haremos uso de ella hasta conseguir hacerla un derecho reconocible y practicable para los jóvenes de sangre coagulada.

He de decir que necesitaba un “Atún Rojo” en nuestro pueblo. Necesitaba un “Atún Rojo” por dos cosas, por atún y por rojo. Atún por su capacidad innata de alimentar, en este caso, la mente de cada lector, atún por fresco, atún por eficaz y rápido en la caza de noticias, atún por brillante, por su piel resbalosa que le hace un escapista habilidoso ante tiburones que arrinconan su vida, atún por la fidelidad incondicional que ofrece a los suyos, atún por que suena a chanca, a almadraba, a industria, a trabajo y a barrigas llenas, atún por que huele a nuestra tierra y sabe a nuestro mar, atún que hasta en nuestros paseos emblemáticos reina desde lo alto en forma de estructura metálica chivando la llegada de los vientos a cada uno de sus hijos, atún por pureza, por belleza y fuerza. Atunes los que han crecido viendo la “levantá” de un pueblo que a pulso ha trabajado y trabaja con sus manos para salir de unas redes caladas a gran profundidad, como atunes que han luchado por su vida y que han muerto por dar vida a los demás.

Rojo porque es el color que luce el corazón de cada ventresca que a tantos alimenta, rojo es el color de las mejillas de quienes reciben de frente una verdad escrita como un jarro de agua fría, rojo por la sangre derramada en las tierras de un pueblo invencible, rojo por vivo, por llamativo, por atrevido, por pasional, rojo por la piel del ciudadano golpeado por unos hijos de la grandísima opresión, rojo como el dígito en la cuenta bancaria del obrero que sufre la crisis en sus propias carnes, rojo como el tono que colorea nuestro majestuoso atardecer, rojo porque viste parte de nuestra bandera, y como no, rojo es el apellido que se le pone a nuestro atún para hacerlo único en el mundo, como este diario.

El atún ha tenido la suerte de llegar desde Tarifa hasta Bilbao, China y Japón. Ojalá el “Atún Rojo” corra la misma suerte y nade a contra corriente por salir a flote para seguir arrebatando piratas e informando sin tapujos a su tripulación.

 

Un comentario en “Por atún y por rojo (opinión de Alejandro Fuentes Aranda)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *