Encuentros en la tercera fase (la tronera de las palabras)


Después la victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE venciendo las preferencias de los barones del partido y a los jefes de ámbito local que defendían a capa y espada la necesidad de que Susana Díaz se hiciera con el máximo cargo del partido como único remedio para remontar la caída libre que las siglas llevaban experimentando desde hacía años, se abrieron una serie de esperanzas para la gente que siente y piensa de izquierdas.

Quizás estas esperanzas estaban fundadas en las declaraciones que el propio Sánchez hizo a Jordi Évole donde afirmaba de manera taxativa: “Me equivoqué al tachar a Podemos de populistas, el PSOE tiene que trabajar codo con codo con Podemos”, afirmando que había “sabido comprender qué es lo que quiere la izquierda de España”.

En ese programa de Salvados, Sánchez asumía que no supo “entender el movimiento que había detrás de Iglesias, la cantidad de gente joven que quiere renovar la política” y reconocía que “ese impulso es muy necesario para el PSOE”, concluyendo con una declaración de intenciones cuya idea principal y resumen era que “tiene que haber más entendimiento y cooperación entre Podemos y el PSOE”.

Obviamente esto hizo que mucha de gente de izquierdas pusiera su atención en las primarias del PSOE que, de no haber sido calentada de esta manera ilusionante, posiblemente hubiese pasado desapercibida como una cuestión interna. La configuración, al menos conceptual, de un bloque de progreso dentro del propio PSOE encabezado por Sánchez y compuesto por corrientes socialistas minoritarias y diputados díscolos que se oponían a las estructuras de poder del propio partido enfrentándose a los barones y poderes fácticos implicó en ese proceso a mucha gente que deseaban el inicio de un entendimiento de la izquierda en general. Y esto se agrandaba aún más cuando frente a ellos se visualizaba un bloque que compuesto por viejos mandatarios y barones territoriales, apostaba por que el PSOE siguiera situado en el mismo escenario político, es decir, un partido donde las decisiones son tomadas por las cúpulas y sin contar con las bases y donde gente de fuera de la política puede tener más peso que la voluntad de la ciudadanía.

En otras palabras, tras la entrevista de Sánchez la gente de izquierdas de a pie volvió a tener un referente político de lucha contra un sistema injusto y quien mejor para representarlo que alguien que aparentemente había sido maltratado y denostado por ese sistema. Además se visualizaba que, de no ganar Sánchez, el escenario era terrorífico, ya que tal y como el propio Évole señaló tras su entrevista al por aquel entonces depuesto secretario general del PSOE, se constataba “que en este país se deciden cosas en despachos que corresponden a los ciudadanos”.

Todo servido: meses de remontadas, de ganar poco a poco en determinadas zonas del territorio nacional,… hasta que al final se produjo el milagro. El candidato Sánchez que por su trayectoria y discursos había ilusionado a parte de la izquierda se alzaba con la victoria en unas primarias donde aparentemente el aparataje del partido sus barones y baronesas salían fuertemente cuestionados, aunque ahora sabemos que no es así ya que se respetan a esta gente en sus sitios.

Tras ello, su puesta de largo en la sociedad: presencia en determinados actos públicos, nueva ronda de contactos con los dirigentes de los partidos, etc. Vamos a detenernos, en este caso, en analizar la puesta en escena del nuevo dirigente socialista para intentar de comprender cuanto puede haber de verdad o de mentira en esas proclamas de recuperar la izquierda desde el entendimiento.

Para ello nos fijamos en esa nueva ronda de contactos, en esos “Encuentros en la Tercera Fase” con los distintos partidos donde mucha gente que siente y piensa de izquierdas vuelve a recobrar la desconfianza. La primera duda surge con la puesta en escena; el orden parecía dar más importancia a los grupos de izquierdas y, por ello, sentarse en primer lugar con PODEMOS podía ser una buena carta de presentación. Poco transcendió de esa reunión más que declaraciones de buenas intenciones de intentar desalojar a Rajoy del poder. Llamó la atención el aspecto desenfado e informal con el que Sánchez acudió a la cita. Vestido con una camisa vaquera mientras su interlocutor Iglesias lo hacía con chaqueta (deportiva pero chaqueta), parecía que, además de con el apretón de manos, se intentaba conectar con ese electorado joven. Recordemos que Sánchez decía en la entrevista a Évole que su partido necesitaba de esos jóvenes y por qué no intentar congraciarse al menos con la propia imagen del líder del PSOE.

Al día siguiente, Sánchez cambia de indumentaria y como se entrevista con un partido de “centro derecha” parece que le interesa una imagen más formal y parece con traje de chaqueta gris y camisa blanca propio de un ejecutivo de un “yuppie”, al igual que su interlocutor Rivera. Poco más que señalar: un nuevo apretón de manos y el compromiso de trabajar en la regeneración democrática, algo que no está de más siempre y cuando no se mantenga en el poder a los que han degenerado la política y la democracia.

Al día siguiente Sánchez tiene el encuentro con Alberto Garzón y vuelve a cambiar de indumentaria. En esta ocasión, nuevamente y como guiño a electorado de izquierdas, aparece junto al líder de IU con el aspecto desenfadado pero esta vez el brindis a la imagen aun es mayor al llevar una camisa con un tono rosa tirando a rojizo, ¿alguna intención en ello?

Días más tarde se reúne con el actual presidente del gobierno, el ínclito Rajoy, y en Moncloa, es decir, formalmente como una cuestión de Estado. Por supuesto como tal se presenta Sánchez con un traje de chaqueta azul y camisa celeste y como hombre de Estado se posiciona ante el tema más acuciante para el estado actualmente, el desafío soberanista catalán.

¿No han sido muchos cambios de imagen para tan pocos días? El tiempo dirá. Al día de hoy la gente de izquierdas no sabe con certeza que dice el nuevo PSOE ya que hay movimientos que parecen volver a hacer bueno eso de “DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO”, sobre todo cuando junto al PP y C’s “pactan liquidar la comisión de investigación sobre las cloacas de Interior” tal y como recogía el titular del diario digital público.es y que afectaba al exministro del PP Fernández Díaz, como afirmaba eldiario.es.

Parece que las últimas encuestas (de los medios de comunicación de derechas) dan PSOE un incremento en votos, en detrimento de PODEMOS, con lo cual arañaría votos pro la izquierda, no pasa lo mismo con el centro derecha .ya que estas mismas encuesta dan una subida al PP y a Ciudadanos. Es decir, en poco tiempo todo el mundo un poco más conservador.

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