En esta ciudad se blanquea (opinión de “El Guiri”)

A mis ojos claros de guiri llega la imagen de las gentes de esta ciudad blanqueando sus fachadas. Por la mañana o por la tarde, pero a la fresca, que al medio día el sol pega una barbaridad y después de comer lo que pega es una siesta con la ventana abierta y la persiana echada. ¡Eso lo sabe hasta un guiri!

Me detengo ante un ocasional artista de brocha gorda y mientras observo cómo desliza el rodillo, una señora lanza un comentario aparentemente sarcástico antes de entrar al portal contiguo: “¡Sigue pa’bajo chiquillo! ¡Ya que ta’puesto!”. No me queda claro si es una orden o una broma. Sigo observando cómo la gente continúa comentando la imagen. Esta vez un señor pasa con su coche junto al pintor con la ventanilla abierta, el brazo apoyado por fuera y un cigarro en la mano, diciendo: “¡Como tan’cogio pisha!”. El reguero de comentarios no cesa y oscilan entre lo cariñoso y la mala leche. El caso es comentar.

Junto con la tarde, envalentonado y consciente de que no queda nada por decir, me dejo caer junto al protagonista de la historia hasta casi poder oler su sudor. Éste me mira con una mezcla de sorpresa y resignación, como si esperara el enésimo comentario y se arranca a decirme con voz cansada “¿Que dice pisha?”. Yo contesto, “nada hombre, aquí viendo la obra de arte. Lo blanquito que te ha quedao, cojone.” El pintor suelta el rodillo empapado sobre un trozo de una caja de cartón de embalar un frigorífico y se frota las manos con gesto de estar preparando una retahíla que llevaba todo el día mascullando en su cabeza. Coge aire, y sin más se lanza y me dice: “Pa que tú te vayas enterando de cómo va la cosa aquí. Esta casa no es mía. Es del que manda aquí. Yo le estoy pintando la fachá por cuatro pejetas. ¿Ves cómo ha blanqueao la fachá? Po más blanquea el dueño”. El pintor vuelve a mojar el rodillo y continúa con su faena.

Camino cuesta abajo hasta que doy a parar con la orilla del mar. Es casi de noche. No hay luna.
En cuestión de minutos la fachada del cielo será negra. Pero la ciudad seguirá blanqueando.

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