El OmnipresenTerán

Hace unos días coloqué una pequeña pantalla de televisión en mi pequeño apartamento de guiri, que como cualquier apartamento de guiri cuenta con una barra americana, una ducha turca, una cama japonesa y algunos indicios de haber cenado montaito de lo de Joaqui la noche anterior. Desde que llegara a mi nuevo hogar, no había visto ninguna imagen encuadrada más que las de los cuadros psicodélicos colgados en el corredor de mi apartamento de guiri. Así que enchufé el televisor, apreté el botón ON y en cuestión de segundos mi mente se puso en OFF.

Hice una batida por los principales canales estatales y enseguida me aburrí. Pasé revista a los canales provinciales pero no conseguía despertarme. Como última esperanza pinché la televisión local y estaban emitiendo un recopilatorio de noticias destacadas y debió ser la cercanía de las cosas que allí contaban, que rápidamente sentí interés por lo que estaba viendo y oyendo. En una primera noticia se hablaba de la Feria de Bolonia y como personajes destacados aparecían el Alcalde y Fran Terán. Luego se habló también de una iniciativa del empresariado local para reducir las molestias a los vecinos y como personajes destacados aparecían el Alcalde, el Concejal de Participación Ciudadana y Fran Terán. Continuó el informativo con otra noticia de una exposición sobre el conflicto bélico Israel-Palestina y como personajes destacados aparecían el Concejal de Participación Ciudadana, la Concejal de Personal y Hacienda y Fran Terán. Antes de la pausa una noticia más contaba como la comunidad educativa se había volcado en la primera edición de la feria de las ciencias y como personajes destacados aparecían el Alcalde, el Concejal de Participación Ciudadana y Fran Terán.

La presencia de Fran Terán en cada una de las noticias no me supuso mayor sorpresa porque sabía de sobra que la televisión local no era más que un escaparate político para el gobierno de turno y siendo Fran Terán el Concejal de Comunicación, con más inri. Pero lo que me produjo auténtico pavor fue ver la cara de Fran Terán dando vueltas dentro de la lavadora de un anuncio de detergente; en la lata de refresco que me estaba bebiendo; en el salvapantallas de mi móvil; en el póster de AC-DC que colgaba sobre el sofá; en los cuadros psicodélicos del pasillo; y en mi propia imagen reflejada en el espejo del cuarto de baño justo después de bañarme la cara en agua fría.

Después de aquello dejé mi piso de guiri. Hasta la fecha he dejado ya tres pisos. Pero no consigo deshacerme de aquella alucinación. El OmnipresenTerán me persigue.

Un comentario en “El OmnipresenTerán

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *